Actividad física
El sedentarismo
aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda y el reposo
en cama el riesgo de que este dolor se prolongue por más
tiempo y reaparezca más fácilmente.
A la inversa, estar físicamente activo y no ser sedentario disminuye
el riesgo de padecer dolor de espalda. Además, si el dolor aparece,
mantener el mayor grado posible de actividad
física ha demostrado acortar su duración y reducir el riesgo
de que reaparezca.
"La actividad física realizada
de manera regular, disminuye el riesgo de padecer lumbalgia"
(Conclusiones basadas en el articulo: "Harreby M, Hesselsoe
G, Kjer J, Neergaard K. Low back pain and physical exercise in leisure
time in 38-year-old men and women: a 25-year prospective cohort
study of 640 school children. Eur Spine J 1997; 3(6):181-186").
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