La activación de los nervios que
transmiten el dolor
Las fibras nerviosas que transmiten dolor ("nervios del dolor")
se denominan Ad-C o "sensibles
a la capsaicina". Son finas y muy numerosas. Nacen de los ganglios
espinales, donde está su cuerpo celular, y se bifurcan en
dos extremidades:
Su extremidad periférica se dirije
a través de la raíz nerviosa hacia los territorios
cuya sensibilidad recoge. En la espalda, por ejemplo, hay terminaciones
de esas fibras en los músculos, en la parte externa de
la envuelta fibrosa del disco, y en el
hueso que hay por debajo de la articulación
facetaria.
Su extremidad central contacta con una célula
de la médula, que transmite esa sensibilidad al cerebro.
Los nervios del dolor contienen distintas sustancias,
llamadas "neurotransmisores" o "neuromoduladores". Cuando se activan,
las liberan. En función de qué sustancia se libera
y qué extremidad la libera, los efectos que producen son
distintos. Por ejemplo: cuando se produce una hernia
discal:

-
Las sustancias del núcleo pulposo activan
la extremidad periférica de los nervios del dolor que
están en la envuelta fibrosa. Al activarse, esas extremidades:
-
transmiten su activación hasta su
extremidad central, transmitiendo la sensación dolorosa
hasta la médula.
- liberan los neurotransmisores y neuromoduladores que contienen,
especialmente Sustancia P (SP), CGRP y NKA, desencadenando
la inflamación neurógena
del disco herniado. A raíz de eso, el volumen del material
salido comienza a aumentar, pudiendo llegar a comprimir la
raíz nerviosa.
- Al activarse la extremidad central:
-
Inicialmente libera un neurotransmisor
llamado glutamato. El glutamato activa la célula
de la médula, que:
- transmite el dolor hasta el
cerebro, y en ese momento el paciente empieza a notarlo.
- por un mecanismo
reflejo, desencadena la contractura
de los músculos.
- Si la activación de los nervios del dolor dura más
tiempo, comienza a liberar Sustancia P (SP) y, si la liberación
de SP se mantiene durante suficiente tiempo, este neuromodulador
activa un receptor especial de la célula medular. Ese
receptor, denominado NMDA, condiciona cambios estructurales
en la célula y hace que se quede constantemente activada.
A consecuencia de ello, si el dolor persiste suficiente tiempo,
puede permanecer aunque desaparezca la causa que inicialmente
lo desencadenó.
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